DOLORS Y MI CAMISA AMARILLA

Dolors y mi camisa amarilla

DOLORS Y MI CAMISA AMARILLA

DOLORS Y MI CAMISA AMARILLA

DOLORS Y MI CAMISA AMARILLA   DOLORS Y MI CAMISA AMARILLA

DOLORS Y MI CAMISA AMARILLA   DOLORS Y MI CAMISA AMARILLA

Los 8 años que vivimos en el piso de Fabra y Puig, 66 - Atico fue la primera y una de las etapas más felices de nuestra vida. Quiero pedirte perdón, Dolors de mi Alma, porque tú hubieras querido seguir viviendo allí muchos años más y fue por meternos en las temas místicos que provocó el querer hacer otras cosas y nos tuvimos que desprender de cientos de libros, muebles e irnos a vivir al piso de la calle Jovellanos que era también un ático pero sin ascensor, sin calefacción central, sin cuarto de baño completo, mucho más viejo y más pequeño, más céntrico, pero en definitiva la locura fue mía y tú me seguiste en ella por amor y sé que después nos arrepentimos de haber dejado ese piso, tú primero y yo después. Claro, cuando hubiera nacido Daniel, la cosa hubiera sido diferente porque entonces tendrían que haberse acostumbrado Alana y Daniel, desde pequeños, a compartir habitación y la verdad es que fue mucho mejor la opción del piso de Bot que era más grande y allí cada uno tuvo su habitación privada y allí también fuimos muy felices hasta que el mobbing inmobiliario nos echó, en connivencia con el Ayuntamiento de Barcelona y otras corruptelas más que ya contaré en su momento, aunque sé que tú las tuviste muy presentes dentro de tí, al igual que yo, mi amadísima Dolors y he dicho tuviste porque donde estás ahora, eso no tiene la menor importancia.

Sin embargo, esta página la he abierto simplemente para recordarte lo que te gustaba ir por casa con mi camisa amarilla y por ello dejo aquí debajo diferentes momentos de nuestra vida en el piso de Fabra y Puig en la que vas vestida con mi camisa amarilla y que te recuerdo. En la primera estás en la cocina, luego estamos los dos en el comedor a contraluz de la terraza. En las dos siguientes, en la de la izquierda estás sentada en nuestro dormitorio y en la de la derecha en el que hubiera sido el dormitorio de Alana y Daniel, pero sólo lo fue de Alana por dos años. En la de más abajo a la izquierda se puede ver la puerta de entrada al piso que la teníamos totalmente decorada con motivos comiqueros y se puede ver el curioso interfono rojo y amarillo para abrir la puerta de la calle. En la de al lado estás apoyada en la nevera, donde siempre nos dejamos los mensajes diarios de amor.

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